Canción de la Tierra

Los ritmos de la Madre Naturaleza restauran el alma



La suave mano de la Madre Tierra es el almohadón que nos calienta en las largas noches y nos canta mensajes reconfortantes a través de los días sin fin para protegernos, incluso cuando las cosas parecen no ir bien. Tome su hermosa presencia. Acoja su sabiduría coherente. Sepa que sus sueños son los nuestros y los nuestros, los de ella, conectados por canciones oportunas y reconfortantes.

Es tiempo de alejarse de los céspedes cuidados, de las caminatas por el cemento y de los jardines bien planificados. Una puerta abierta nos llama hacia el aire refrescante de afuera para escuchar los pastos respirar y murmurar. Las hierbas de la pradera ruedan y ruedan a través de las curvas de las colinas y los bordes planos de los campos, sin inmutarse por los intentos humanos de controlar la ondulación de los arpegios. Solo se nos pide que escuchemos. Estar solos con la música de los pastos y estar en armonía con el zumbido del universo.

El delantal de la Madre Tierra está cargado de flores; sencillo, como recordatorios siempre presentes de que somos amados. Ella nos tienta a tomar tiempo libre, a quitarnos los zapatos e instalarnos en los reinos líricos de su fuerte cuerpo.

Los árboles llegan a la profundidad de la tierra, muy dentro del misterio de las aguas de lavanda, y, de manera simultánea, levantan sus brazos al cielo para conectar todas las cosas vivientes. El viento escucha las canciones predominantes que se tejen dentro y fuera de estos agradables cortesanos del bosque. Al escuchar sus historias certeras, dejamos que sus cantos de sirena suspiren dentro de nuestra alma.

Es tiempo de jugar en los jardines de la Tierra y verla por lo que ella es—hoy. No lo dude. Vaya, juegue, merodee, respire y sea uno con el momento presente.


Adaptado de Just Imagine Trees, un libro de colorear para todas las edades, por Susan Andra Lion.

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