Una primavera más ecológica

Formas fáciles para desintoxicar el hogar



Para la mayoría de las personas, los productos químicos olorosos son simplemente desagradables. Para aquellos sensibles y susceptibles, sin embargo, incluso las exposiciones a químicos comunes, pueden provocar una pérdida de tolerancia inducida por tóxico (TILT, por sus siglas en inglés) marcada por múltiples síntomas como: dolor de cabeza, fatiga, enfermedad autoinmune, asma, depresión e intolerancia a los alimentos. Desde la expansión de las petroquímicas luego de la Segunda Guerra Mundial, la incidencia de la TILT ha aumentado de forma dramática, dice Claudia Miller, doctora en medicina, investigadora y profesora en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston, y coautora del libro Chemical Exposures: Low Levels and High Stakes.

“Afortunadamente, la conciencia pública también ha aumentado de forma significativa en los últimos años”, dice Rick Smith, Ph.D., ambientalista canadiense y coautor del libro Toxin Toxout. “Ahora las compañías y los gobiernos alrededor del mundo se están moviendo hacia la fabricación de productos más seguros.”

Podemos apoyar el progreso mediante el aprovechamiento de algunos consejos prácticos para hacer más ecológica nuestra casa.

Empiece por algún lugar. Muchos compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) que incluyen formaldehído y benceno se ocultan en lugares como: sofás, sillas, muebles de aglomerados, colchones, alfombras, tapetes, pisos sintéticos, papeles de pared y pintura. Sara Snow, anfitriona del programa de televisión Green TV y autora del libro Fresh Living, nos implora a no sentirnos abrumados, descorazonados o temerosos. “El crear una casa saludable es un proceso gradual que no requiere que nos deshagamos de los muebles”, aconseja. Comience estudiando las etiquetas y al escoger no traer nuevas toxinas a la casa.

Por ejemplo, el cloruro de polivinilo (PVC, por sus siglas en inglés) ha sido ampliamente asociado con toxicidad al sistema reproductor y se encuentra en muchos plásticos flexibles y a prueba de agua. Escoja juguetes, cortinas de baño y cubiertas de colchones libres de PVC.

En la cocina, evite los químicos perfluorados (PFC, por sus siglas en inglés), que son potencialmente cancerígenos y que se encuentran en los revestimientos antiadherentes de las ollas y los sartenes. Salga del teflón cuando tenga rasguños, dice Snow, y compre utensilios de acero inoxidable o hierro fundido. Salga del químico bisfenol, interruptor del ADN, que se encuentra en plásticos y en los revestimientos de resina de epoxi. Incluso los productos “libres de Bisfenol A” probablemente contengan sustancias alternativas igualmente dañinas, según informa un estudio reciente publicado en la revista Chemosphere. Escoja cristal claro en lugar de envases plásticos.

Cuando vaya a remodelar, busque ítems con cero VOC, dice Miller, además de materiales libres de aerosoles resistentes a manchas y al fuego, cuya efectividad es cuestionable. Considere alfombras de fibra natural, como yute o lana. Las maderas duras certificadas por el Forest Stewardship Council o pisos alternativos de corcho o de losa de cristal son inversiones más seguras para el bienestar a largo plazo.

Limpie de forma ecológica. Los limpiadores convencionales están entre los peores ofensores, e incluso algunos de los llamados “eco-limpiadores” pueden ser engañosamente inseguros, dice Smith. Él recomienda evitar los productos antibacterianos que contienen triclosán, los cuales proliferan bacterias resistentes a antibióticos que prolongan y exacerban las enfermedades, al igual que los pftalatos, un aceite químico que carga aromas artificiales y que, de forma repetida, ha sido vinculado al cáncer y al desarrollo anormal del feto. “Incluso las llamadas fragancias naturales, a menudo tienen petroquímicos complejos que liberan gases y contaminan el aire”, observa Miller.

Snow aconseja el formular productos en el hogar utilizando ingredientes comunes como el vinagre blanco destilado para desinfectar, bicarbonato de sodio para restregar, jabón de castilla líquido para la formación de espuma, jugo de limón para sacar grasa y aceite de oliva para pulir muebles.

Refresque con aire fresco. Los estadounidenses pasan un 90 por ciento de su tiempo en medio de contaminantes de interiores que son significativamente más concentrados que los contaminantes de exteriores, informa la EPA. “La mayoría de las casas eficientes en el uso de energía están bien selladas con sistemas de ventilación que recirculan el aire interior, así que abrir las ventanas ayuda a diluir las toxinas acumuladas en el aire”, dice Miller. Snow, además, recomienda tener plantas que purifiquen el aire del hogar como son las margaritas de gerbera, palmas de bambú y la hiedra inglesa.

“Incluso pequeños cambios pueden reducir de forma medible la exposición diaria de la familia a químicos que dañan la salud.”
~Rick Smith

Aspiradora y polvo. Pasar la aspiradora con un filtro HEPA de alta eficiencia en recoger las partículas y quitar el polvo con un paño húmedo elimina los alérgenos como la caspa de las mascotas, los ácaros, el polen y el hongo, y ayuda a remover los ftalatos, los productos resistentes al fuego, el plomo y los pesticidas que “se adhieren al polvo de la casa y se acumulan en las motas de polvo”.

Eliminar los químicos para el césped. “Los plaguicidas organofosforados son profundamente neurotóxicos”, dice Miller, en especial en los niños con cerebros en desarrollo. En su lugar, trate el manejo integrado de control de plagas, que involucra controlar las fuentes de alimentación de las plagas y aplicar medidas disuasorias no tóxicas. Eliminar los herbicidas con potencial cancerígeno podría resultar en tener más maleza, dice Snow, pero vale la pena.

Coma verde. “El comprar alimentos frescos lo más cercano de la fuente original, de un agricultor o un mercado de agricultores ofrece triple beneficio”, dice Snow—menos desperdicios producidos por los empaques, exposición reducida a los químicos de los plásticos y mayor concentración de nutrientes saludables. Compre por cantidades y favorezca los envases de cristal o las cajas de cartón rectangulares.

Haga pruebas. El radón, un gas que no tiene olor que puede emanar de la tierra y acumularse en los hogares, anualmente produce en los Estados Unidos 21,000 muertes por causa de cáncer en el pulmón, según informa la Agencia de Protección Ambiental. El plomo es neurotóxico y a veces puede filtrarse desde las tuberías de las casas, también puede esconderse en las pinturas fabricadas antes de 1978. Hacer pruebas para ambos e implementar su reducción o medidas de precaución es sencillo, aconseja Smith. La mayoría de las ferreterías tienen un kit de prueba.

Tome acción. Únase a otros grupos de ciudadanos preocupados para lanzar una petición pertinente a Change.org; haga campaña con organizaciones como Environmental Working Group (ewg.org) o Safer Chemicals, Healthy Families (SaferChemicals.org); y apoye empresas más ecológicas y limpias a través de las compras familiares.

Lane Vail es una escritora independiente y bloguera en DiscoveringHomemaking.com.

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