Los artesanos de alimentos cerca de nosotros

Delicias caseras directas de nuestros vecinos



Los vecinos en la mayoría de los estados pueden ahora comprar legalmente pan fresco, galletas y conservas de los artesanos de alimentos locales.

El movimiento de personas interesadas en comer alimentos producidos localmente (‘locavore’, en inglés) continúa expandiéndose, esto gracias a que 42 estados aprobaron leyes que permiten a los miembros de la comunidad hacer ciertos alimentos en el hogar para vender a sus vecinos. Algunas empresas utilizan un contrato con un empacador para hacer entregas en una escala que no es posible de forma doméstica, o incluso operar desde una planta de producción con licencia comercial.

Desde el chucrut (‘sauerkraut’), mermeladas y jaleas orgánicas hasta bizcochos libres de maní y panes artesanales, algunos de los productos más sabrosos se están preparando sin conservantes químicos, colores artificiales u otros ingredientes de laboratorio. Casi todo se hace en pequeñas cantidades, y usualmente por el propietario. Muchos utilizan ingredientes locales o sirven las necesidades dietéticas especiales que en gran medida han sido desatendidas o ignoradas por empresas de alimentos más grandes.  

“En una economía de intercambio, las personas están menos atraídas a las grandes cadenas de alimentos para sus necesidades alimentarias y más hacia contactos más cercanos con productores de alimentos más frescos, sabrosos y accesibles”, explica Janelle Orsi, cofundadora de Sustainable Economies Law Center (SELC), en Oakland, California, citando su informe Policies for Shareable Cities en sociedad con Shareable.

La Specialty Food Association informa que las ventas de alimentos especiales—principalmente por los minoristas de comestibles, pero también en los mercados de agricultores y órdenes directas cuando son permitidas por sus estados—crecieron un 22 por ciento desde 2010 a 2012, superando los $85 millones.

Tan saludable como es

“Todos nuestros productos son hechos a mano diariamente y en pequeñas cantidades”, dice Ruth Wardein, codueña con Andrew Amick de Epiphany Gluten Free Bakery, en Naples, Florida, que se lanzó desde la cocina de su casa. Además de galletas, bizcochos y panes libres de gluten, ella siempre está “perfeccionando” sus galletas, ‘brownies’ y mezcla para panqueques, todos basados en la dieta Paleo.

Las recetas de la dieta Paleo no contienen granos, lácteos, levadura o azúcares refinadas, explica Wardein. “Estas requieren nueces y harina de semillas, aceite de coco y azúcares naturales, como miel o sirope de arce. Por lo tanto, son naturalmente altas en proteínas y fibra y más bajas en carbohidratos que la receta promedio de alimentos libres de gluten.”

“Estamos experimentando con el modelo de agricultura apoyada por la comunidad con la fruta local”, dice Erin Schneider. Ella y su esposo, Rob McClure, operan el Hilltop Community Farm, en LaValle, Wisconsin, donde hacen productos con un valor añadido con cultivos orgánicos. “Tenemos salsas, patés, encurtidos y mermeladas. Nuestra mermelada de grosella negra y miel está vendida antes de que esté hecha. Los ajos preparados con vinagre y especias de Rob tienen sus propios seguidores.” Las leyes de venta de alimentos preparados en casa en Wisconsin limitan la venta de alimentos altos en ácido.  

Calidad sobre cantidad

En Royal Oaks, California, la dueña de Garden Variety Cheese, Rebecca King, productora de quesos y pastora, alimenta sus 100 ovejas de ordeño criadas de forma orgánica con pasto de regadío y grano de cerveza para producir en su Monkeyflower Ranch quesos de fácil digestión que han sido galardonados. “A muchos de los clientes que vienen por primera vez les gusta mi historia de pequeña productora y quieren comprar directamente de la granja. Siguen comprando por el sabor”, agrega King.

“Mis salsas marinara y de pizza se preparan en pequeños lotes a mano en una cocina casera, lo que nos permite envasarlas calientes para retener los sabores naturales de los ingredientes”, dice
Liz James, propietaria de The Happy Tomato, en Charlottesville, Virginia. Sus salsas también son bajas en sodio, no contienen azúcar, grasas saturadas o gluten. La producción de James es facilitada por una licencia para procesar alimentos en el hogar del estado de Virginia, lo que le permite trabajar desde la casa y vender al por mayor. Whole Foods Market está entre sus cuentas principales.

Cuando las empresas de alimentos artesanales en el hogar se ven impulsadas a la expansión para poder mantenerse al día con la demanda, algunas veces se complica la situación por los límites estatales sobre el volumen de ventas, y muchos optan por el alquiler de espacios en cocinas o incubadoras comunitarias alrededor de la nación. “Participamos de los mercados de agricultores por tres años y pasamos de siete clientes a miles”, dice Wardein, quien ahora renta un espacio de cocina comercial. “Los clientes que regresaban fueron el impulso que nos motivó hacia adelante.”

“Al cultivar alimentos en y alrededor de nuestros vecindarios y ciudades, disminuimos la dependencia de un sistema mundial de alimentos muchas veces injusto y ecológicamente destructivo de nuestro sistema global de alimentos; y construimos comunidades más fuertes, conectadas y resilientes”, afirma Yassi Eskandari-Qajar, directora del programa ELC’s City Policies.  

“Creemos que es importante producir lo que crece bien en nuestro suelo y luego venderlo, de forma que la ecología impulsa la economía. “En nuestra área prosperan las cosas al azar, como lo son: los pimientos rojos, bayas de saúco, kiwis, ajos, peras y grosellas. Es nuestro trabajo como agricultores con conciencia ecológica mostrar cuán deliciosos pueden ser estos alimentos.”

Lisa Kivirist y John Ivanko son coautores del nuevo libro Homemade for Sale, una guía para lanzar un negocio de alimentos desde el hogar, además de ECOpreneuring, Farmstead Chef y Rural Renaissance. Conozca más en HomemadeForSale.com.

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