Vida silvestre en las grietas de las aceras

La pequeña naturaleza llega a los niños de la ciudad



A menudo, a los niños que viven en las ciudades se les enseña que la naturaleza está disponible fuera de los límites de la ciudad, pero esta maestra de ciencia y fotógrafa muestra cómo la naturaleza de todos los días tiene el poder de transformarse.
 

Usted puede sacar a Molly Steinwald fuera de la ciudad, pero nunca sacará la ciudad fuera de ella. Como creció en una escuela pública a las afueras de Manchester, New Hampshire, comenta: “Yo no hice esa cosa de esquiar en la nieve ni alpinismo”.

En cambio, ella encontró solaz en observar las hormigas desfilar por la acera o seguir las líneas intricadas en una hoja. Sin embargo, cuando se graduó de escuela superior, Steinwald viajó tan lejos como pudo desde esas calles, obteniendo un grado en biología y una maestría en ecología investigando las ratas canguro en las Montañas Chiricahua en Arizona.

Aún así, la ciudad siempre la halaba. “Estaba verdaderamente emocionada con la naturaleza en grande”, dice Steinwald. “Pero seguí retornando a la continua escala pequeña de la naturaleza mundana que conocí cuando era pequeña. Sentí que necesitaba volver a ayudar a las personas que nunca ven estas cosas.”

Hoy día, Steinwald está haciendo precisamente eso. En estos momentos está en camino de lograr un Ph.D. para investigar las interacciones humanas con la naturaleza en entornos construidos.  Como directora de educación e investigación en ciencia en el Conservatorio Phipps, en Pittsburgh, Pensilvania, tiene el cargo de reimaginar la educación ambiental urbana y llegar a los jóvenes en situaciones de riesgo. Su premisa básica es: Nadie tiene que ir a un parque nacional o incluso a un parque en la ciudad para conectarse con el mundo natural. Está muy cerca de nosotros en las aceras o a la deriva en el aire frente a nuestras narices.

Eso, dice, es donde los niños pueden forjar una conexión permanente con la naturaleza—si están prestando atención. Como una de las muchas maneras de llegar a los niños, Steinwald dirige programas que los arman con cámaras digitales y los reta a tomar fotos de fragmentos de la naturaleza que ellos encuentran en las calles. El enfoque es una excepción a la creencia sostenida por algunas personas de que la “naturaleza” se define como parques o espacios verdes—lugares fuera de nuestra vida cotidiana.

Lisa Graumlich, decana de la Escuela de Ambiente de la Universidad de Washington, en Seattle, dice que Steinwald está influyendo en los círculos educativos ambientales: “Ella fue una niña urbana. Ella trae un enfoque diferente como portavoz de una clase económica diferente”.  Graumlich dice que tiene un sentido intuitivo el conectar la naturaleza al nivel de la calle para ayudar a crear un lazo duradero con el mundo natural. El próximo reto es encontrar la manera de cómo proveerles a los niños con más de estas experiencias: “Puede que sea tan sencillo como una madre caminando desde la parada del autobús con tres bolsas de compra y dos niños a cuesta, sintiendo como si tuviera tiempo de mirar con ellos una grieta en la acera”.

“Mucha de la naturaleza en la ciudad es verdaderamente pequeña”, menciona Steinwald. “Quiero mostrarles a estos niños que incluso si su naturaleza es pequeña, todavía es absolutamente una buena naturaleza.”


Greg Hanscom es editor sénior para Grist.org, en Seattle.

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