Cinco grandes decisiones de vida

Ahorran dinero y salvan el planeta



Cada decisión fundamental de vida, desde escoger dónde vivir hasta comer saludable, también puede apoyar nuestros mejores intereses ambientalmente. La buena noticia es que es posible darnos el lujo de tener una forma de vida sostenible. Las selecciones ecoamigables de vivienda, automóvil y alimentos—por lo general percibidas como costosas para la persona o la familia promedio—a menudo no solo son alcanzables cuando se ejercen de una manera reflexiva, sino que en la actualidad nos pueden ayudar a ahorrar dinero en comparación con tratar de mantener el statu quo convencional.

Comprar un hogar

Al considerar mudarnos a un nuevo lugar, a menudo, nos damos cuenta de qué tipo de casa podemos manejar y entonces procedemos a invertir hasta lo último. Pero si llevamos nuestro límite de gastos a un máximo, tendremos un déficit en la cantidad de características ambientales y saludables que podemos lograr, incluido el mobiliario, y podemos terminar con una residencia que no tiene sentido ni financiero ni ecológico, y esto no es bueno para nuestra salud. Una solución es reducir los costos en pies cuadrados. Gastar un 25 a un 40 por ciento menos de lo que pensamos en un hogar más pequeño, provee más posibilidades de planificar el presupuesto de renovación, lo que nos permite crear un hogar más profundamente satisfactorio.

Nicole Álvarez, diseñadora arquitectónica con Ellen Cassilly Architect, en Durham, Carolina del Norte, que tiene su blog en IntentionallySmall.com, dice que si valoramos la calidad sobre la cantidad, el lugar sobre el espacio y vivir más intencionalmente cada aspecto de nuestras vidas, estamos listos para un hogar más pequeño. El ocupar menos espacio ha influido de forma profunda en su vida diaria y en su felicidad.

Álvarez ha encontrado que: “Cuando el espacio es limitado, todo tiene un propósito y una función. Todo tiene que ser intencional. Con el tiempo, mientras crece en la casa, usted hace pequeñas modificaciones para personalizarla más para ajustarla a su rutina. Crea lazos fuertes con su hogar”.

Un hogar que está en armonía con la naturaleza es sano y bueno para el alma.


Asegurar una vivienda más pequeña que la que originalmente teníamos en mente puede llevarnos a una vida de ahorro. Con menos espacio para amueblar, calentar, enfriar, iluminar, limpiar y mantener, podemos disfrutar de mayor libertad financiera, menos estrés y más tiempo para divertirnos.

Decidir dónde vivir

Urbana, suburbana o rural, donde vivimos tiene repercusiones a largo plazo en el ambiente natural. El escoger una comunidad establecida dentro o cerca de un centro urbano tiende a ser una decisión más protectora del aire, agua y calidad de la tierra que vivir en suburbio distante dependiente del auto; sin embargo, muchas familias se sienten atraídas o resignadas por los suburbios por los bajos precios en las viviendas.

Pero según lo explica Ilana Preuss, vicepresidenta de Smart Growth America con oficinas en Washington, D.C., “Hay más accesibilidad a la vivienda que cuanto pagamos de renta o hipoteca. Los costos de transporte son la segunda partida presupuestaria más importante para la mayoría de las familias. En lugares con pocos accesos a la selección de transportación, el costo combinado de vivienda y transportación puede ser más de un 60 por ciento del total del presupuesto del hogar. Para las familias con acceso a una variedad de selección de transportación, el costo combinado puede ser menor de un 40 por ciento”.

En la mayoría de los suburbios, donde la única transportación práctica es el automóvil personal, la dependencia del auto es una carga financiera y física. El conducir el auto personal 15,000 millas al año puede costar $9,122 anualmente en gastos de propiedad y operación, según informa un estudio del 2013 llevado a cabo por la AAA, titulado Su costo de conducir, y las horas diarias sentado detrás del volante de forma sedentaria están erosionando nuestra salud. La falta de opciones de transporte es una de las causas principales del deterioro de la salud colectiva de la nación, según la agencia federal Healthy People.

Las ciudades sostenibles proveen muchas opciones de transportación que incluyen autobuses y trenes, servicios para compartir el auto y todas las formas de compartir automóvil; y quizás lo más importante es que son peatonales y con opción de usar la bicicleta. Escoger las comunidades que hacen posible reducir el conducir, e incluso no usar el auto, puede ahorrarnos dinero, reducir el estrés y mejorar nuestra salud.

Escoger un automóvil

Sabemos dos hechos principales sobre los automóviles: son costosos y los que tienen motores de combustión interna contaminan durante la operación. Aun así, muchos de nosotros necesitamos uno. El reducir el impacto total y la carga de tener un auto puede ser tan simple como darle prioridad a la eficiencia en el uso de combustible. Es de ayuda ahora saber que los traga combustible vienen en tamaños más pequeños. Sin embargo, los pequeños subcompactos son un buen lugar para comenzar nuestra investigación por su buen precio y economía de combustible.  Un subcompacto que promedia 32 millas por galón (mpg) y tiene un precio de venta de $15,000 nos puede ahorrar mucho dinero comparado con un SUV compacto de los más vendidos—hasta $16,000 en cinco años, según Edmunds.com—que si necesitamos un vehículo grande, en ocasiones, es más fácil alquilarlo. 

Los vehículos eléctricos híbridos (VEH), tanto pequeños como de tamaño mediano, pueden ser incluso una mejor selección, promediando 41 mpg. Las comparaciones de costo muestran que un VEH puede ahorrar casi $1,000 en uso de combustible anual en una ciudad de mucho tráfico contra un auto convencional comparable en tamaño que opera con gasolina. Aunque un VEH de 2014 de tamaño mediano tiene un precio promedio de venta sugerido de $28,431, la categoría ha existido el tiempo suficiente para un mercado en los vehículos de propiedad previa. Un híbrido usado que solo tiene dos años puede costar hasta 25 por ciento menos que uno nuevo.

Comprar productos estadounidenses

Según el Consumer Reports, muchos compradores prefieren comprar productos hechos en los Estados Unidos, pero con más de un 60 por ciento de los bienes de consumo ahora producidos en el extranjero, el encontrar productos estadounidenses no siempre es fácil.

Las buenas noticias son que comprar estadounidense no solo significa hecho en los Estados Unidos. Respaldamos la economía y el empleo cuando compramos artículos usados que han sido renovados y a los que se les ha dado un nuevo propósito por emprendedores ciudadanos. La reutilización creativa apoya los negocios nuevos y existentes que recogen, limpian, clasifican, reacondicionan, reparan, remanufacturan, distribuyen y venden partes usadas, materiales y productos terminados.

Los nuevos híbridos han estado en el mercado por más de una década y las baterías han funcionado extremadamente bien, durando de 150,000 a 200,000 millas en algunos casos.
~ CNN.com


A Sarah Baird, directora de alcance comunitario y comunicaciones del Center for a New American Dream, organización que trabaja para cambiar el consumo fuera de las tendencias del despilfarro, le encantan las historias de los artículos usados. Ella dice: “Un artículo usado ya ha vivido una vida, tiene una historia que contar y es infinitamente más interesante que cualquier cosa recién manufacturada”. Otra recompensa es el gran ahorro que aporta el dueño anterior a los bienes duraderos; ni siquiera los grandes detallistas de mercancía pueden vencer estas auténticas gangas.

Por supuesto, no todo está disponible en el mercado de artículos usados, pero cuando tiene sentido, podemos saber con orgullo que nuestra compra apoya el ingenio y a los trabajadores en los Estados Unidos.

Estar saludable

Ser ambientalista es saludable en innumerables maneras, los contribuyentes y lectores de Natural Awakenings dan fe de manera continua. Además de conducir menos, no usar productos tóxicos en el hogar es otro lugar sólido para empezar en el camino hacia nuestro bienestar y el del planeta.

Los productos tóxicos que utilizan los consumidores contaminan el planeta, desde su manufactura hasta su eliminación. Estos no nos hacen ningún favor. La Agencia de Protección Ambiental informa que el cuerpo humano promedio ahora contiene un estimado de 700 compuestos industriales, contaminantes y otros químicos debido a la exposición de estos productos y químicos industriales. Luego de investigar la eliminación correcta de estos tóxicos, reemplácelos con opciones más seguras. Es una inversión en nuestra salud que puede ahorrar un dolor indecible y dinero, y evitar problemas de salud que van desde cáncer, asma y enfermedades crónicas hasta infertilidad, defectos congénitos y problemas en el aprendizaje, según la Safer Chemicals, Healthy Families Coalition.

Para reducir la exposición a toxinas que son rociadas con frecuencia en los cultivos convencionales, seleccione alimentos sostenibles y orgánicos cada vez que sea posible. Tal selección mantiene el cuerpo y el ambiente saludable y puede ser sorprendentemente asequible comparado con comer afuera y consumir alimentos de conveniencia preempacados.  

Al sustituir alimentos integrales por alimentos preparados, el cocinar más en el hogar y practicar buenos hábitos alimentarios—como comer menos carne y bajar las porciones—la persona promedio puede disfrutar de alimentos de alta calidad por $7 a $11 diarios. Esto iguala o cae por debajo de lo que gasta el estadounidense promedio, según informa el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Al considerar que las enfermedades relacionadas con la dieta pueden costar a las familias afectadas miles de dólares al año, una mejor selección de alimentos puede no solo hacernos más saludables, sino más ricos también.


Crissy Trask es autora de Go Green, Spend Less, Live Better. Conéctese en CrissyTrask.com.

 

Bono de la vivienda verde

Beneficios sociales y de seguridad

Los habitantes de las casas grandes podrían pasar todo el día sin verse los unos a los otros y la comunicación y la unión pueden sufrir. Los miembros de la familia que viven en hogares pequeños pueden, de forma más fácil, cultivar una comunicación fuerte y mayor cohesión.

Los vecindarios densos fomentan la interacción y cooperación entre los vecinos, estimulando una comunidad cohesionada que puede recompensarnos con conexiones sociales, responsabilidad colectiva y asistencia cuando se necesita.

Las casas urbanas les dan menos oportunidades a los vándalos y ladrones porque los vecinos están más cerca y los transeúntes se hacen notar.

Las casas pequeñas pueden alentar a desconectarse de la tecnología y salir afuera. Cuando el televisor se puede escuchar por toda la casa, los padres son más propensos a estimular a los niños a jugar afuera.

La huella de una vivienda pequeña utiliza una fracción del lote de construcción, lo que deja más espacio exterior para jardines que pueden alimentar el cuerpo y el alma.


Fuente: GreenMatters.com

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