El próximo nivel

La educación para un mundo más sustentable



Pictorica de Zoe Weil por Robert Shetterly

“¿Cuál es el propósito de la educación?” Esta es una pregunta que Zoe Weil discute con el público que asiste a sus talleres de trabajo.
 

Como cofundadora y presidenta del Instituto para la Educación Humana (IHE, por sus siglas en inglés), Weil ha pasado la mayor parte de su vida adulta buscando la respuesta a esta pregunta. Su conclusión es que la meta actual del Departamento de Educación de los Estados Unidos de preparar a los graduandos para “competir en la economía global” es una visión demasiado estrecha para nuestros tiempos.

La investigación de primera mano de Weil, que es la base de su libro, The Power and Promise of Humane Education, la ha llevado a fomentar la idea de que la meta debe ser crear generaciones de “solucionadores” a fin de poder enfrentar con alegría y entusiasmo los retos que presentan los problemas del mundo de hoy día.

“Creo que es sumamente irresponsable que los educadores y legisladores de los Estados Unidos no brinden a las personas la información necesaria sobre los asuntos mundiales interrelacionados ni las destrezas y las herramientas necesarias para que los estudiantes puedan convertirse en solucionadores creativos de los problemas existentes y ayudar a los que quieren hacer un cambio en el campo que les interesa”, indica Weil.

Weil señala cuatro elementos primarios que abarcan la educación humana: proveer información sobre los asuntos actuales de forma adecuada a la edad; fomentar la curiosidad, creatividad y el pensamiento creativo; inculcar reverencia, respeto y responsabilidad y garantizar acceso a opciones positivas y las herramientas necesarias para la solución de problemas. “Estos elementos permiten a los estudiantes asimilar todo lo que han aprendido y usarlo de forma respetuosa y responsable”, señala Weil.

Su Instituto ofrece los únicos grados de maestría en educación humana relacionados con este enfoque y ofrece programas complementarios para jóvenes y adultos en el salón de clases o en línea. Su visión poco a poco se está convirtiendo en realidad a medida que los maestros se familiarizan con estos conceptos y los integran en un aprendizaje basado en proyectos prácticos a través de diferentes disciplinas y que combinan mejor las experiencias escolares con las lecciones de la vida real.

Convierta lo extraordinario en algo cotidiano  

Seymour Papert, reconocido educador y catedrático de ciencia de la computación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, ha realizado una investigación exhaustiva de cómo los temas importantes del mundo real hacen que los estudiantes se entusiasmen sobre lo que han aprendido. Esto hace que tiendan a investigar más a fondo y se interesen más en una extensa gama de materias. A medida que van reteniendo mejor lo aprendido, comienzan a confiar más en su propio juicio y a hacer las conexiones necesarias para aplicar mejor su conocimiento. Las personas jóvenes aprenden a colaborar y mejorar sus destrezas sociales e, incluso, a hablar dentro de un grupo, incluido el conversar con los adultos.

Según Papert, el aprendizaje basado en proyectos mejora las puntuaciones en los exámenes y reduce el ausentismo escolar y los problemas de disciplina. “Si a los niños de edad escolar se les brinda el regalo de la exploración, la sociedad se beneficiará, tanto de forma práctica como teórica”, observa.

Transformación visible

Las observaciones de Papert fueron respaldadas por los estudiantes del Voyagers’ Community School, en Farmingdale, Nueva Jersey, después de un curso de 10 semanas en línea del IHE –Most Good, Least Harm– en abril de 2012. “Inicialmente, los estudiantes se sentían intimidados y subestimaban su capacidad de expresar sus pensamientos y preocupaciones o de discutir temas con los participantes adultos. “Esta barrera desapareció rápidamente”, señaló Karen Guiffre, fundadora y directora de la escuela diurna progresista.

Hacer preguntas audaces como: ¿Qué te brinda felicidad? y hacer que participen en conversaciones sobre temas como el cambio climático, el racismo, el reciclaje, la energía verde, el genocidio y la guerra retó a los estudiantes a dar un paso de avance y ponerse a la altura de los adultos. “Esto requirió mucho de estos estudiantes jóvenes, porque la experiencia Pictorica de Bill McKibben por Robert Shetterlyno se trató solo de absorber asuntos complejos y desarrollar concienciación sobre el mundo material, político, económico y cultural que los rodea, sino que también tuvieron que buscar en sus mentes y emociones para determinar cuál era su posición respecto a estos asuntos y qué podían hacer para cambiar su estilo de vida o el de su familia o comunidad y, de esa forma, hacerla más sustentable”, indicó Guiffre.

Los estudiantes ayudaron a organizar una conferencia de paz que requirió más de 20 talleres. El fin era inspirar una concienciación individual de paz para motivar y capacitar al conciliador que todos llevamos dentro. El propósito fue fomentar la acción colectiva a lo largo de distintas generaciones, explica Guiffre, seguido de servicio a la comunidad para las personas afectadas por el huracán Sandy.

Respondiendo al llamado

Los niños o adultos que participan en actividades como las creadas por el IHE o el Challenge 20/20 de la Asociación Nacional de Escuelas Independientes (NAIS, por sus siglas en inglés) están desarrollando lo que Peggy Holman describe como la “alfabetización del cambio”, la capacidad de estar presente de forma efectiva en medio de un conjunto de circunstancias cambiantes. Holman, conferenciante profesional adjunta de la Escuela de Asuntos Públicos de la Universidad Americana en Washington, D.C., es cofundadora del Open Space Institute-US, que fomenta la participación de todo el sistema, y además es la autora de Engaging Emergence.

“La alfabetización conversacional –la capacidad de hablar e interactuar de forma creativa con personas que son muy diferentes a nosotros– es un derecho básico. Sin embargo, la alfabetización del cambio, una destreza necesaria para los líderes del futuro, se aprende a través de la curiosidad”, advierte Holman. “En mi experiencia, los niños captan más rápidamente que los adultos porque esa expresión y curiosidad auténtica es innata. Los niños todavía no tienen una historia larga y, por ende, están más presentes al explorar los asuntos realmente importantes.”  

Necesitamos construir casos para la protección del medio ambiente en torno a las preocupaciones comunitarias de base amplia como son: la salud, la calidad de vida, la protección de las cuencas hidrográficas, la vida silvestre y la educación de nuestros hijos.  Los asuntos ambientales también son asuntos sociales, económicos y de calidad de vida. Nuestro reto es tomar estos principios de sostén de vida y convertirlos en pensamientos creativos con una visión a largo plazo, en lugar de uno corto.
~ Terry Tempest Williams


Los problemas mundiales de deforestación, mantenimiento de la paz, prevención de conflictos, terrorismo, contaminación y escasez de agua, desastres naturales y mitigación, calentamiento global, educación para todos, biodiversidad, pérdida de ecosistemas y enfermedades infecciosas mundiales no son temas que se tratan en el programa normal de clases de niños de quinto a noveno grado. Sin embargo, el programa en línea Challenge 20/20 ahora cuenta con jóvenes de aproximadamente 120 escuelas independientes y tradicionales en todos los Estados Unidos que están trabajando en soluciones que pueden implementarse tanto a nivel local como mundial.

“El programa Challenge 20/20 pone en contacto escuelas en los Estados Unidos de todos los niveles [K-12] con escuelas en otros países, libre de costo”, explica el Director del NAIS,  Patrick Bassett. “Juntos, los equipos discuten problemas mundiales reales y forman lazos auténticos y aprenden sobre la comunicación intercultural”. Los estudiantes que cualifican pueden tener la oportunidad de compartir sus experiencias en la Conferencia Anual de Liderazgo Estudiantil sobre la Diversidad. 

En 2010, 11 estudiantes del Fay School, en Southborough, Massachusetts, formaron un equipo con el Saigon South International School (SSIS), en Vietnam. Después de un año de estudiar, crear conciencia y discutir diferentes ideas para la solución del problema de la falta de agua a nivel mundial, los estudiantes de la Escuela Fay se concentraron en los retos que enfrentan las familias de países subdesarrollados ya que tienen que caminar millas para encontrar fuentes de agua limpia y segura para consumo. 

Un experimento sobre cómo transportar agua hizo que se percataran de cuán difícil es esa tarea, lo que los motivó a inventar el Water Walker. Diseñaron una especie de neverita rodante modificada con correas fuertes que puede transportar hasta 10 galones de agua gracias a unas ruedas grandes y resistentes que pueden recorrer terrenos rocosos.  

Reinventando la educación

“El aprendizaje de transformación, que es crucial para el viaje del aprendizaje, va más allá de adquirir información”, explica Aftab Omer, Ph.D., presidente del Meridian University, en Petaluma, California, y fundador del Institute of Imaginal Studies. “En el aprendizaje de información, adquirimos datos, conceptos, principios e, incluso, destrezas, pero en el aprendizaje de transformación, cultivamos capacidades. Se trata de cómo ciertas capacidades se plasman en nosotros, tanto como personas como en sistemas humanos”, recomienda.

El artista Robert Shetterly presenta su serie compuesta de más de 100 retratos en su exhibición rodante, Americans Who Tell the Truth, para ayudar a las personas a aprender a cultivar la paciencia, la perseverancia y la compasión y a la vez mejorar su conocimiento sobre la sustentabilidad, justicia social, activismo cívico, democracia y los derechos civiles, a través de modelos históricos a seguir y mentores contemporáneos como el activista ambiental Bill McKibben, el conservacionista Terry Tempest Williams y el reconocido científico en climatología James Hansen.

“No necesitamos inventar la rueda, porque tenemos modelos a seguir que han enfrentado estos problemas y nos han dejado un valioso legado”, comenta Shetterly.

Pictorica de Terry Tempest Williams por Robert ShetterlyEn 2004, colaboró para producir un currículo complementario con Michele Hemenway, quien continúa ofreciéndolo en las escuelas elementales, intermedias y superiores de Louisville, Kentucky. Hemenway también enseña Arte en la Educación en el Jefferson Community & Technical College y el 21st-Century Civics de la Universidad de Bellamine, ambos en Louisville.

De sus muchos ejemplos, a ella le gusta compartir uno en particular sobre una estudiante que sufrió una transformación debido a este método de aprendizaje: “Le di clases a una niña de tercero a quinto grado que le gustaba estudiar estas historias y retratos reales y que decidió entrar a un grupo de liderazgo fuera del salón de clases. Ahora, está en secundaria y está haciendo cosas maravillosas en su comunidad”, cuenta Hemenway.

Al reflexionar sobre su propia vida, se percató que la decisión entre qué era lo que más le importaba y qué acciones quería tomar, sumado a sus propias fortalezas, fue lo que la ayudó a lograr que derribaran un edificio abandonado, a documentar y fotografiar un vertedero de sustancias químicas tóxicas en su vecindad y lograr eliminarlo y establecer un huerto comunitario, algo que se sabe ayuda a reducir la criminalidad.

Entre la colección de Shetterly hay un retrato de John Hunter, un maestro en Charlottesville, Virginia, que creó el Juego para la Paz Mundial para sus estudiantes de cuarto grado. Con este juego, los niños aprenden a comunicarse, colaborar y cuidar uno del otro mientras tratan de resolver los conflictos del juego. El juego provocó una transformación en ocho semanas y convirtió a los niños de meros estudiantes de escuela pública en ciudadanos del mundo. 

Para demostrar aún más el poder del aprendizaje de transformación, los estudiantes experimentan la conexión de la comunidad mundial a través del lente de la crisis económica, social y ambiental, al igual que la amenaza inminente de guerra. Hunter y sus estudiantes ahora forman parte de una nueva película, World Peace and Other 4th-Grade Achievements, que revela cómo la enseñanza efectiva puede desarrollar todo el potencial de los estudiantes.    

El profesor emérito Peter Gray, del Boston College, investigador de la psicología comparativa, evolutiva, del desarrollo y educativa, cree que el método de transformación será aceptado como parte del reclamo cada vez mayor de integrar los enfoques educativos progresistas en las escuelas públicas. El autor de Free to Learn señala: “El momento clave de cambio puede ocurrir en cualquier momento. Ha sucedido anteriormente, por ejemplo, cuando las mujeres ganaron el derecho al voto, la abolición de la esclavitud y recientemente cuando los homosexuales fueron aceptados en el ejército”, explica.

Weil está de acuerdo que si más personas se comprometen a trabajar hacia un mundo sustentable y justo, el cambio puede suceder. “¿Qué puede ser más valioso en nuestras vidas que hacer este trabajo en pro de nuestros niños y de las generaciones futuras?, pregunta. “¿Cómo no lo vamos a hacer si los amamos?  


Linda Sechrist es escritora sénior del personal de Natural Awakenings. Para las grabaciones de las entrevistas y perspectivas adicionales, visite su sitio web en ItsAllAboutWe.com.

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