Criaturas prohibidas

El autor Peter Laufer habla sobre el lado oscuro de las mascotas exóticas



Peter Laufer, Ph.D., es director de periodismo del James Wallace en la Escuela de Periodismo y Comunicaciones de la Universidad de Oregón, locutor y autor de 12 libros. El más reciente, Forbidden Creatures, expone la red ilegal de cazadores, vendedores, criadores y clientes que están teniendo un impacto negativo en la vida de los animales exóticos, los humanos y el medio ambiente.

En Forbidden Creatures, según iba explorando la fascinación de las personas con coleccionar animales exóticos y prohibidos, ¿qué descubrió?

A muchos de nosotros nos gusta pensar que somos el animal supremo y que podemos domar el resto de la naturaleza. Mi investigación para el libro me introdujo en un elenco interesante de personajes, muchos de los cuales fantasean no solo con estar en comunión con las bestias exóticas, sino controlarlas. Ese sueño puede convertirse en una pesadilla en segundos y sin aviso.

Los animales exóticos son coleccionados por personas famosas, criminales y hasta sus vecinos. De hecho, hay más tigres criados en cautiverio en hogares privados en Texas que en su hábitat natural en India. Encontré un tigre en la parte posterior de una tienda de alimentos para animales en Idaho, una colonia de chimpancés en el campo al sur de St. Louis y pitones en bolsas para poner la ropa sucia en una antigua base de misiles en los Everglades. Hay subastas legales en Missouri de animales exóticos que incluyen desde cerdos hormigueros hasta cebras, y ventas de chimpancés en Internet que provienen del mercado negro.

Usted ha indicado que el trasiego ilegal de animales salvajes y protegidos está creciendo de manera exponencial, ¿cuán lucrativo es ese negocio?

La Interpol calcula que el tráfico de animales salvajes suma de $10 a $20 mil millones al año. Es el tercer negocio ilegal más lucrativo en el mundo, seguido por el trasiego de drogas y armas. Es fácil de lograr, los riesgos de ser capturados son mínimos y las condenas también son mínimas. Muchos amateurs también traen animales para su propio entretenimiento, a base de su fascinación personal por las cosas exóticas.

El comercio ilegal de animales en peligro de extinción también existe y funciona de forma tal que elude la ley. Pero el comercio ilegal de la fauna es el que amenaza aún más las especies en peligro de extinción y crea una crisis de supervivencia.

¿Cuántos animales exóticos hay en los Estados Unidos?

Nadie sabe la respuesta, porque no hay un censo para inscribir las mascotas exóticas y las leyes difieren de estado a estado y por localidad. De hecho, mientras necesitamos certificados para los perros, no hay ley que rija los animales exóticos, ni un registro nacional de dueños de este tipo de animal. Esto continúa siendo motivo de frustración para muchas personas y organizaciones que trabajan en pro del beneficio de los animales.

¿Qué pueden hacer los amantes de los animales?

La educación es necesaria a fin de poder tomar decisiones inteligentes. La mayoría de las personas que coleccionan animales exóticos no saben el impacto a largo plazo que tiene poseer estos animales. El cachorro de tigre o el bebé chimpancé son bellos y adorables y pueden verse como un gran entretenimiento en ese momento, pero ¿y en el futuro? ¿Cómo serán estos animales en seis meses o seis años?

Cuando los animales llegan a la adolescencia y alcanzan su peso adulto, debemos preguntarnos: ¿cómo cuidaré de este y cómo será su vida? Los chimpancés y otros monos pueden llegar a ser más fuertes que un hombre, son abiertamente peligrosos y deben estar encorralados. Los pitones pueden crecer hasta alcanzar los 20 pies y convertirse en un peligro para otras mascotas y los humanos. A menudo, las personas no pueden costear los gastos de alimentarlos y cuidarlos y entregan los animales a santuarios o sencillamente se deshacen de estos en la naturaleza. Esto crea repercusiones en la sociedad y el medio ambiente.

La realidad es que los animales exóticos no son felices en cautiverio. Hay muchas historias aterradoras y tristes de animales cautivos que han atacado e incluso, matado a sus dueños después de años de convivencia afectuosa. Nadie sabe qué hace que este lado salvaje surja.

¿Qué deben entender las personas que compran animales exóticos?

Considero nuestros intentos por domar los animales como subyugación. Esto se podría entender si nuestra supervivencia estuviera en juego. Pero subyugar a otros seres vivientes para nuestro entretenimiento disminuye nuestro valor como ser humano.

El trasiego de animales existe porque existe un mercado. Las decisiones de adquirir o poseer un animal no pueden hacerse de forma aislada; cada acción tiene un resultado posterior. Necesitamos darnos cuenta que al sacar criaturas de sus hábitats afectamos el medio ambiente y no podemos aprender y disfrutar al ver estos animales en su medio ambiente natural. Los animales salvajes no nos necesitan. Debemos dejarlos tranquilos y debemos dejarlos seguir siendo criaturas prohibidas.


Para más información, visite PeterLaufer.com.

Gail Condrick es una escritora freelance en Sarasota, FL. Puede comunicarse con ella en NiaVisions.com.

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