Cambie la imagen de su hogar hacia un hogar verde con Ed Begley, Jr.

Ahorrar energía y disminuir los desperdicios es un asunto de toda la familia



Ed Begley, Jr., ampliamente considerado el actor más consciente del medio ambiente en Estados Unidos—por el cual se miden otras celebridades—nunca se ha cansado de los años de esfuerzo que él y su familia han invertido en hacer que su hogar sea lo más verde posible. Pero este pasado año, su esposa, Rachelle Carson-Begley, ha tenido suficiente.

Ella no está hastiada de apagar las luces o depender de la energía solar—está cansada de los clósets pequeños y de compartir un baño pequeño entre dos adultos y una hija de 11 años, Hayden. Aunque Rachelle jugó el papel de esposa disgustada en el programa de televisión Living With Ed (pasado programa televisivo de Ed)—que salió al aire durante tres estaciones, primero en HGTV y luego en Planet Green—sus problemas con su modesto hogar construido en 1936 en Studio California son los mismos con los que se pueden relacionar los dueños de hogares.

Por ejemplo, las habitaciones atestadas dificultan la diversión y recibir vista. Los 1,600 pies cuadrados de la casa para la sala de estar principal (más unos 600 pies cuadrados adicionales sobre el garaje) no acomodan fácilmente los recaudadores de fondos que los Begleys reciben; no sin antes mencionar los camarógrafos que rutinariamente invaden la vida diaria de la familia para capturar las actividades de la pareja, que van desde hacer composta hasta conservar agua y energía. Por siete años, la familia tuvo un negocio de limpieza no tóxica—Begley’s Best—fuera de su garaje para añadirle más cosas al asunto.

“Aun si hubiera sido diseñado de forma diferente, sería mejor”, explica Rachelle. “Es que es una casa de 1936. Sí, es eficiente, pero sería maravilloso poder incorporar todo lo que hay en la actualidad relacionado con la construcción ambiental y ser recipiente de los últimos beneficios, ¿por qué no?

Así los Begleys se están moviendo. Luego de años de documentar cómo poner en forma una casa vieja para maximizar el uso de la energía solar para electricidad, calefacción, enfriamiento y agua caliente, reciclar el agua del hogar y de la lluvia, planifican vender su modesto hogar para construir una moderna residencia de 3,000 pies cuadrados a una milla de distancia.

Ed enfatiza que la movida es una gran concesión de su parte. “Le hice muy claro a Rachelle cuando comenzamos a salir que: ‘Este es el hogar donde quiero que me entierren. Nunca me voy a mudar’. Y lo dije repetidamente desde 1993 hasta hace año y medio atrás, ahora estoy haciendo lo contrario”.

Aunque los Begleys han hecho un cambio, continuarán siendo ejemplo al construir su nuevo hogar bajo los estándares verdes, los que muy pocas personas han logrado. Su meta es llegar a platino; esto quiere decir Líder en Diseño de Energía Ambiental (LEED, en inglés), categoría Platino con relación a los estándares. Esta es la clasificación más alta posible para edificios certificados por el Green Building Council (usgbc.org) de los Estados Unidos. La designación LEED requiere un compromiso ambiental increíble en cada aspecto del proceso de la edificación, desde el lugar de desarrollo, uso reducido del agua y utilidades de energía renovables hasta el uso de materiales reciclados y control de calidad del aire en interiores. De los más de 130 edificios LEED Platino en California—el estado que más proyectos tiene—solo 30 son hogares privados. A pesar de las protestas iniciales de Ed, él admite que está emocionado con el proyecto. Si hay algo de lo cual él disfruta, es el reto verde.

La vida con Ed

No es fácil vivir por 30 años con el carácter distintivo de Ed de no desperdiciar nada. Aunque inicialmente él hizo un nombre como actor, al principio de los 1980 como el Dr. Victor Ehrlich en el programa de televisión St. Elsewhere, seguido de sus roles recurrentes en la exitosa serie de televisión Six Feet Under y Arrested Development, al igual que su papel en la película de Woody Allen del 2009, Whatever Works, recientemente se ha convertido en el gurú del medioambiente de Hollywood. A menudo se puede ver a Ed corriendo bicicleta por Hollywood, su modo preferible de transportación; en los días de semana, él y su hija pedalean dos millas hasta la escuela.

Es un hombre afable y con los pies en la tierra, es quizás ecoconsciente hasta el extremo. El éxito del show Living with Ed se debió en gran parte a las travesuras de vigilancias de Ed de agarrar a su esposa echando las cáscaras de los vegetales por el triturador del fregadero en lugar del contenedor de composta, llevándole el tiempo en la ducha o en abrir la secadora de ropa para encontrar que su hija secaba una sola pieza. En cada caso, Rachelle, con una ceja levantada mirando a la cámara, prometía ser más ecoconsciente.

“Me sentí vindicada”, dice Rachelle sobres sus aventuras en el ‘reality show’. “Ellos [los televidentes] se iban de mi parte”.

Si hay alguna duda de que las intervenciones fastidiosas de Ed ocurrían solo cuando las cámaras están encendidas, los miembros de la familia terminaron con las dudas. Rachelle describe cómo su esposo insiste en mantener la temperatura incómodamente baja en las noches de frío por el bien de ahorrar energía; apagar la tenaza de hacerse rizos mientras se calienta si ella sale de la habitación; apagar el televisor si solo lo está escuchando mientras se viste.

La queja de su hija Hayden tiene que ver con el tiempo de ver televisión. “Me encanta ver televisión por horas”, dice ella. “Mi papá es muy cuidadoso con el uso de la energía eléctrica y tenemos que apagar varias cosas cuando usamos el televisor, como el DVR y su interruptor de encendido”.

Pero Ed insiste en que todas estas pequeñas estrategias de ahorrar energía se suman. Recientemente estaba tratando de cambiar su televisor de 1992 por uno de alta definición, él sabe que es un traga energía, y no solamente cuando está encendido. “La energía fantasma puede llegar hasta 100 vatios por hora”, dice Ed, esa es la energía que consume el televisor solamente por estar enchufado. “Pero si tiene un adaptador con múltiples enchufes, puede ir por la casa apagando algunos de ellos. Entonces puede disfrutar de un aparato como ese sin usar una tremenda cantidad de energía”. El sol puede ser una fuente de energía ilimitada, pero la energía solar almacenada en las baterías de la casa tiene limitaciones y Ed es un perro guardián.

Con los paneles solares en el techo de la casa proveyendo la mayor parte de la energía de la casa, los Begleys no están al tanto de cuando hay un apagón en el vecindario. “Me entero cuando voy camino al correo y veo la señal prendiendo y apagando para indicar que la energía ha sido restaurada”, comenta Ed.

Ed cambia manualmente hacia la fuente de energía eléctrica municipal cuando siente que la energía almacenada producto de las baterías se está agotando. Piensa que en un futuro ese sistema se automatizará, pero por ahora, se siente feliz de darle seguimiento. La energía solar generada en el lugar es suficiente para operar la casa y las cámaras de televisión. También recarga en el garaje el auto que funciona con electricidad, una Toyota RAV4 del 2002 que en la actualidad tiene un millaje de 85,000 millas.

Para el agua caliente, la familia utiliza un sistema termal solar sencillo—un panel de 4 pies por 10 pies de tubos anodizados colocado en el techo detrás de una pieza de cristal. Una bomba se activa cuando un censor en el panel detecta que es más caliente que la temperatura en el tanque. Ed observa que: “Si mantienes las cosas a un nivel sencillo, las mismas funcionan bien”.

La sencillez también mantiene los asuntos del mantenimiento a raya. Se requiere poco mantener su sistema eléctrico solar; su compromiso se limita a añadir agua a las baterías cada nueve meses y de forma ocasional, subirse al techo a limpiar los paneles con un cepillo y un poco de agua.

Disfrutando el aire libre

Uno de los primeros actos de Ed cuando compró su casa actual en 1988 fue eliminar la grama existente y reemplazarla con plantas nativas californianas y sembrar un jardín con frutas y vegetales. A menos que sea para criar vacas o tener un campo de golf, él no se puede imaginar por qué la gente necesita tener grama de alto mantenimiento en su casa. Pero, según las muchas mejoras de Ed, el ahorro va por encima de la estética. Es ahí donde entra Rachelle.

“Unos pocos años luego de que Rachelle se mudó aquí, ella le pidió a una amiga que se reunieran en la casa”, recuerda Ed, “y ella dijo ‘Es la que está en la esquina que el patio se parece al de la Familia Adam’, y yo pensé: ‘Oooh, quizás mi jardín no es tan bonito como era antes’. Bueno, resiste bien la sequía aunque no sea vea tan bien”.

Con la ayuda de Rachelle, conseguimos un nuevo diseñador paisajista y con un esfuerzo en conjunto cambiamos el patio en una atractiva mezcla de plantas nativas junto con oloroso romero y salvia de flores violetas, además de brócoli, alcachofas, maíz y lechuga. Los planes para la nueva casa le permitirán a Ed una mayor capacidad para recoger agua de lluvia mediante un sistema de recogido grande en un tanque soterrado, para poder regar el jardín sin tomar agua del sistema municipal. Esto es como tomar agua del vaso de otra persona—básicamente el agua de California del Norte. “Si se va a tomar el agua de otra persona, lo menos que se puede hacer es usarla responsablemente y no derrocharla en especies que no son nativas”.

Llegando a un acuerdo

El adoptar la influencia estética de Rachelle ha llevado a reemplazar las viejas cortinas del área de estar con persianas de madera de bajo consumo de energía y buscar formas de reciclar sin tener grandes contenedores a la vista. Ella está orquestando el diseño y planificación de la nueva casa—permitiendo espacios para disfrute y grandes closets—a la vez que Ed se concentra en los sistemas de energía renovable, incluido más paneles en el techo y la orientación de la edificación para hacer mejor uso de la luz natural.

Rachelle se pregunta: “Si no alcanzamos el estándar LEED Platino, ¿entonces, quién lo hará?” “Eso por sí solo no es fácil; aún así, quiero que mi casa se parezca a las otras en mi vecindario. No quiero una casa estilo la familia Jetsons; lo súper moderno nunca ha sido mi estilo. Le quiero demostrar a las personas que uno puede lograrlo todo y oro para que eso sea cierto”.

Los Begleys comenzaron en marzo al derribar la casa existente en la propiedad recién adquirida—96 por ciento, desde gabinetes hasta tubería, se reciclará o reutilizará por Habitat for Humanity. La casa estará terminada para marzo 2012. Ellos quieren que su hogar LEED platino sirva de modelo para las personas que construyen nuevas residencias, para demostrar que es posible lograr ser realmente eficiente en el uso de energía y reducción de desperdicios sin sacrificar el estilo o la comodidad. La meta de Ed es asegurar que el lugar produce más energía que la que usa.

Al igual que antes, todo el proceso será documentado. “Yo espero haber demostrado qué usted puede hacer con una reconversión”, dice Ed. “Ahora quiero enseñarle a la gente qué puede hacer desde la tierra hacia arriba en el 2011 y más allá”.

El continuo foco de la familia en vivir ecológicamente ha tenido un gran impacto en Hayden, quien acepta la concienciación ambiental como la norma. “He aprendido todo de mi padre, desde hacer composta hasta los paneles solares. Siempre enseño a mis amigos a apagar las luces más a menudo, tomar duchas más cortas y cosas como esas”, dice ella.

Su conciencia ambiental le da madurez a esta adolescente más allá de los años que tiene. Como dice Rachelle: “Ella piensa en otras cosas más allá de ella misma. Siempre ha sido muy consciente y preocupada por el planeta, es muy compasiva”. Hayden es la prueba de que los compromisos ambientalistas del día a día pueden dejar impactos duraderos que van más allá de la familia inmediata.


Brita Belli es la editora de E-The Environmental Magazine y autora del libro The Complete Idiot’s Guide to Renewable Energy for Your Home. Su próximo libro sale en el otoño y explora la relación entre las toxinas ambientales y el autismo.

 

Aumentando los ahorros de energía en el hogar

A Ed Begley, Jr., el gurú del medioambiente, le gusta explicar el ahorro de energía y la reducción de desperdicios en el hogar en pasos prácticos que nos ayudan a sacar el máximo provecho de nuestros hogares, de manera que, no solo aprendemos a vivir de manera eficiente, ¡sino que aprendemos a que nos guste hacerlo! Los consejos de cómo hacerlo en sus libros vienen repletos de anécdotas personales y revelaciones, es como un amigo que explica lo básico, en lugar de un sabelotodo.

Casi cualquier proceso de ahorro de energía, comenta Begley, comienza con un estudio de casa verde. El que él llevó a cabo en su residencia costó $1,000 porque fue bien minucioso; los estudios básicos tienen un costo de entre $100 a $75 por hora. Pero él está convencido de que ha merecido la pena porque la persona que hizo el estudio encontró muchos puntos donde Begley podría hacer ajustes menores simples que probablemente le ahorren cientos de dólares al año. Más aún, aconseja: “Un buen estudio de una casa verde le ayudará a darle prioridad a los cambios grandes, para que usted utilice sabiamente su dinero.”

He aquí cómo ascender en la escalera del ahorro de energía, un paso a la vez.

Primer Paso: Resultados fáciles de lograr
• Cambiar las bombillas incandescentes a modelos compactos fluorescentes.
• Apagar las luces y los abanicos al salir de una habitación.
• Cambiar los filtros de aire.
• Tomar duchas más cortas.
• Cerrar el grifo mientras se afeita y se lava los dientes.
• Conectar enchufes múltiples y utilizarlos para apagar totalmente los equipos electrónicos cuando no se estén utilizando.
• Reciclar todo lo posible y hacer composta de todo material orgánico, desde los esquejes de los vegetales hasta la borra del café.

Segundo Paso: Cambios moderados
• Instalar un termostato programable.
• Obtener un dispositivo Cool-N-Save para los acondicionadores de aire del hogar - una válvula y un sistema de vaporización que se activa cuando el AC está encendido para bajar las temperaturas alrededor de cada unidad hasta 30 grados (no se recomienda con agua mineral de pozo)
• Añadir aislamientos a las paredes, techos, sótanos, e incluso cimientos, con corrientes de aire.
• Instalar ventanas nuevas de doble o triple panel.
• Añadir persianas u otros tratamientos de ventanas para ayudar a retener el calor durante el invierno y bloquearlo en el verano
• Adquirir nuevos lavaplatos, refrigerador y otros electrodomésticos de eficiencia energética.
• Reemplazar el césped con grama resistente a la sequía o con plantas nativas y jardines de vegetales, frutas o hierbas e, incluso, con un césped artificial hecho de caucho y plástico reciclado.

Tercer Paso: Grandes compromisos
• Comprar e instalar un sistema solar de agua caliente, o como mínimo, instalar un temporizador para evitar el desperdicio del calentamiento de agua 24/7 (una manta térmica también puede ayudar)
• Al actualizar un sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado estándar, tenga en cuenta el valor de cambiar a un modelo de bomba de calor.
• Si está construyendo una nueva residencia o desea actualizar un sistema de calefacción y refrigeración obsoleto (particularmente para residencias más grandes), opte por una bomba de calor geotérmica, que utiliza de 25 a 50 por ciento menos de energía que un sistema de calefacción y refrigeración tradicional.
• Si está construyendo una nueva residencia en el norte, opte por una bomba de calor geotérmica, que utiliza de 25 a 50 por ciento menos de energía que un sistema de calefacción y refrigeración tradicional.
• Evaluar el potencial solar de la residencia e instalar paneles solares fotovoltaicos en el techo.
• Considerar el potencial de energía eólica de la residencia e instalar una turbina eólica residencial.


Fuente primaria:
Guide to Sustainable Living, de Ed Begley, Jr.

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